"Y los ladrillos callaron" (Und die Ziegel schwiegen) es un documental en el que se recorren los espacios que ocupó el campo de concentración de Neuengamme en Hamburgo. Una reconstrucción del relato de la memoria de las víctimas y sus familias en el 80 aniversario de su liberación en 1945. Concebido como una herramienta de pedagogía memorialista y que tiende un puente narrativo entre España y Alemania.
El de Neuengamme es el sexto mayor campo de Alemania pero también uno de los más desconocidos. Está situado a unos veinte kilómetros de Hamburgo en uno de los márgenes del río Elba. Por allí pasaron unas 100.000 personas durante la II Guerra Mundial. Hasta su liberación en mayo de 1945, el régimen nazi deportó a Neuengamme a más de 80.000 hombres y 13.000 mujeres. Se tiene constancia de que al menos 750 eran españoles.
A primeros de mayo de 2023 recorrí por primera vez estos lugares. Viajé acompañando a algunos de los familiares de víctimas que se agrupan en la Amical de Neuengamme en España, que tiene sede en Asturias y preside Balbina, hija de Evaristo Rebollar, que sobrevivió a Neuengamme y también al subcampo de Wöbbelin. Allí conocí también las historias de otras víctimas. Y a sus familias: Mayu, Rafa, Eva, Jesús Mari... Sus testimonios fueron imprescindibles para construir el relato de podcast monográfico que titulé "Destino Neuengamme: historia y memoria" y que está disponible en aquí.
También publiqué una extensa crónica de viaje en Eldiario.es que puede leerse en este enlace así como una entrevista con Barbara Brix, una profesora de Historia que se jubiló en 2006. En torno a esas fechas descubrió que su padre, un hombre al que ella recordaba como culto y cariñoso, había formado parte de los escuadrones de la muerte, los denominados Einsatzgruppen de las SS. Ahora ofrece charlas en institutos y facultades. Su testimonio puede escucharse en el podcast y leerse, al completo, aquí.
Este 2025 se cumplen 80 años de la liberación de los campos. Un aniversario que llega, en esta ocasión, en un escenario particularmente diferente. En un contexto internacional donde se consolidan gobiernos que no sólo no condenan los totalitarismos del pasado sino que incluso los avalan y ofrecen indicios de réplica. Este proyecto se concibe como una herramienta pedagógica contra el fascismo, en recuerdo de aquellos hombres y mujeres que acabaron a miles de kilómetros de sus casas, siendo protagonistas de una barbarie que se cebó con ellos y ellas simplemente por defender la libertad y la democracia.
Ahora surge la oportunidad de volver a colaborar con los miembros de la Amical de Neuengamme que además, tras un sinfín de trámites, han conseguido autorización para plantar, en el subcampo de Wöbbelin, un esqueje, o retoño, del árbol de Gernika, símbolo de paz y libertad.
Hace dos años me comprometí a regresar para grabar un documental. Para dar visibilidad a la historia del campo, a sus víctimas y a sus familias.
Es así como nos hemos propuesto poner en marcha un crowdfunding para financiar el viaje del equipo, la producción, la grabación, el montaje y las recompensas.
¿Cuáles serán las recompensas?
Reconocimiento y mención en los créditos: Tu nombre o el de tu asociación aparecerá en los créditos finales del documental como agradecimiento a tu apoyo al proyecto.
Acceso exclusivo al visionado final online: Podrás verlo antes de su estreno oficial.
Póster del documental diseñado por la ilustradora Leticia González Díaz. Puedes disfrutar de su arte aquí
Libro de arte con fotografías y textos exclusivos
Láminas fotográficas de edición limitada
Banda sonora original del documental creada por Chema Vázquez en formato físico y digital. Échale un vistazo a su Bandcamp
El equipo
Una biografía atípica de las personas que nos hemos propuesto contaros esta historia.
Patricia Martínez
La radio de mi güela Carmina.
Siempre la acompañaba el transistor. Lo llevaba en la mano o en uno de los bolsillos de la bata. Siempre encendida. Por las noches bajaba un poquito el volumen y la guardaba debajo de la almohada.
Yo reconozco que a mi me gustaba más ver la tele.
Los dibujos y las películas. Tampoco había mucha oferta infantil en aquellos años 80.
Mucho menos en la radio. Así que me acostumbré a escuchar las noticias, los concursos y las entrevistas. ¡Qué voces tan bonitas tenían los locutores y las locutoras!
Mi abuela dejó de ver la tele y de leer el periódico porque se quedó ciega. La radio, sin embargo, siempre estuvo presente.
Nunca me planteé trabajar en la radio. Ni siquiera cuando me decidí a estudiar periodismo. La verdad es que yo no tenía una de esas voces bonitas. Y temía, desde la distancia que marca el mundo de los vivos y los muertos, decepcionar a quien había sido una gran aficionada a las ondas, por convicción y necesidad.
Pero la radio me acabó encontrando a mi.
Y entre otras cosas, a eso me dedico desde hace algo más de quince años. A contar historias a través de la voz.
Aunque me sirve cualquier formato para contarlas. Como es el caso de este proyecto.
En este enlace tenéis una pequeña muestra de mi trabajo y mis redes sociales.
- Por cierto, la primera vez que escuché a alguien hablar de la guerra, fue a ella.
Luis Hernando
La primera foto que recuerdo haber hecho “con intención” fue un autorretrato en el telesilla de una estación de esquí. Llevaba unas gafas de ventisca puestas y un gorro-pasamontañas que se había convertido en casco, totalmente tieso y rígido por las bajas temperaturas. Me suena que aquellos días hubo mínimas de -14 ºC en Cerler. Aún conservo el ahora “selfie”, impreso en papel, de un niño de 11 años de 6º de EGB en un viaje de la semana blanca del colegio en la que casi se congela pero lo pasó de vicio. Apenas volví a hacerme fotos a mí mismo, y apenas volví a esquiar, pero me empezó a interesar recoger momentos. Con el tiempo, empecé a cacharrear con una cámara MiniVHS que había en casa, y me dedicaría a grabar y montar vídeos con los colegas, patinando y haciendo el gamba.
Pese a lo fatídico que habría sido estudiar administración de empresas -prematrícula ya incluso hecha-, aquellas inocentes vivencias y curiosidad detrás de la cámara, y quizá la suerte, quisieron que pudiera dedicarme más adelante a la fotografía y al audiovisual. Y en ello estamos.
Carlos G.S
Podría decirse que nací con una cámara de fotos bajo el brazo, o al menos eso dice mi familia. Desde que tengo uso de razón, siempre he estado detrás de un objetivo, capturando momentos, luces, sombras y caras raras de la gente cuando no se dan cuenta. Si no era con una cámara, era con cualquier cosa que tuviera un botón de grabación. Vamos, que hasta el mando de la tele lo miraba con ojos de "¿y si te desmonto para ver cómo funcionas?".
El mundo audiovisual me atrapó desde el principio. No sé si fue el poder de contar historias, de crear mundos, o simplemente la excusa perfecta para no parar quieto. Porque eso sí, soy de esos que no pueden estar cinco minutos sin hacer algo. Mentalmente, siempre estoy maquinando algo: una idea para un corto, un largo, un guión, o cómo mejorar mi setup y equipo fotográfico y de grabación. Físicamente, pues lo mismo: si no estoy grabando, estoy editando, y si no, probablemente estoy desmontando algún aparato electrónico para ver cómo funciona (y luego rezando para que vuelva a funcionar).
La tecnología es mi otra gran pasión. Soy de los que se emocionan con un nuevo gadget, aunque sea un trasto que no necesito pero que, oye, tiene Bluetooth y se conecta por wifi. Me encanta probar cosas nuevas, aunque a veces termine con más cables enredados que un pulpo en una tienda de telas. Pero no todo va a ser lo último en tecnología, ¿eh? Las videoconsolas antiguas son mi debilidad. Desde los 8 hasta los 128 bits, esas máquinas tienen un encanto que no pasa de moda. Son como una cápsula del tiempo, y jugar con ellas es como viajar a otra época.
Y las historias… uff, las historias son mi debilidad. Da igual si es una película, un libro, un videojuego o incluso una conversación tomando algo. Si hay una buena historia detrás, yo estoy ahí, enganchado. Me encanta cómo una buena narrativa te puede transportar a otro mundo, hacerte sentir cosas que no sabías que tenías dentro, o simplemente entretenerte durante un rato y olvidarte de otras cosas. Y, claro, siempre estoy pensando en cómo podría contarla yo, con mi estilo, mi cámara y mis locuras.
En resumen, soy un curioso incansable, un amante de la tecnología y, sobre todo, alguien que no sabe estarse quieto. La vida es demasiado corta para no explorar, crear y, sobre todo, disfrutar del viaje. Así que aquí estoy, con mi cámara en una mano y cafeína en la otra, listo para lo que venga. ¿Te apuntas?
Leticia González Díaz
Decidida a extraerle a sus días todo el jugo, Leticia González Díaz (Las Palmas, 1976), lavianesa de cuna, gijonesa de adopción, culmina una etapa esencialmente familiar y laboral, con la firme voluntad de saciar su hambre de aprendizajes como vía de escape a una vida detrás de la barra y del mostrador. De este modo prepara el acceso a la universidad para mayores de 25, graduándose en Técnico Superior Deportivo, Docencia de la FP para el empleo y Diseño Gráfico en un breve lapso de tiempo, compaginando sus estudios con diversas ocupaciones en el ámbito del deporte, las artes gráficas y la crianza de un hijo a quien educar para el futuro que anhela.
Multidisciplinar y autodidacta, escribe ilustraciones, canta relatos, diseña bailes, esculpe partituras e ilustra sus propios cuentos. De vocación humanista-pesimista, esta autora 3.0, ecologista y feminista hasta la médula, se nutre de la triste belleza del mundo para hallar en el trabajo, la cultura y las redes sociales, el vehículo a través del cual librar su particular revolución multimedia, donde nada escapa a su interés y todo tiene cabida.
Actualmente cursando el Grado Superior de Promotora de Igualdad, dirige su propio estudio de diseño gráfico, ilustrando las portadas de la editorial gijonesa BajAmar o diseñando la cartelería de la asociación cultural ovetense La Ciudadana.
Piesenlaluna, como ha elegido firmar, aborda tantos estilos como le es posible evitando caer en lo previsible y rutinario y todavía, consiguiendo un estilo propio reconocible.
A qué destinaremos vuestras aportaciones
El dinero recaudado con este crowdfunding se destinará a sufragar los gastos del viaje a Alemania para llevar a cabo la grabación. También para asumir el coste del diseño de la parte gráfica del proyecto y la banda sonora. El resto se dedicará a la producción de las recompensas incluyendo la maquetación, impresión y envío de las mismas.
Calendario previsto
La grabación se llevará a cabo la primera semana de mayo de 2025. A partir de ahí se completarán los detalles del guion para comenzar el montaje, el diseño de la banda sonora y finalmente la posproducción. Las recompensas se entregarán con el documental finalizado en otoño de 2025.
23 comentarios
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José Manuel Caso
Espero que se llegue a cumplir los fines recaudatorios para este fin cultural.
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Qué bien que existan iniciativas así. En estos tiempos son imprescindibles. Enhorabuena, lo vais a hacer genial.
Lola
Encantada de colaborar en el proyecto. Ojalá llegue a buen puerto. Gracias por ello
Guillermo Pescador Benavente
Aunque ya hayan pasado 80 años, por desgracia aún siguen siendo necesarias iniciativas como ésta. ¡Muchas gracias y mucho ánimo!
davidpravia
A por todas!
María Nistal
¡Gracias por ser nuestra memoria, en tiempos de amnesia!
litry eletricu lirei
Lily desea que tus proyectos sueños e ilusiones se cumplan
rosacacu
Muy interesante proyecto, Patricia. Tu rigor y constancia son garantía de un excelente resultado. Mucho ánimo.
Sergio Galdo
Enhorabuena y suerte por este proyecto tan ambicioso
Orw3ll2020
Hermoso proyecto con un fantástico equipo que se merece todo nuestro apoyo. Un abrazo y el mejor de los éxitos.