Las Víctimas Civiles hemos perdido todas las guerras y nos han expulsado tantas veces de nuestra tierra que ya no sabemos adónde volver, a Hiroshima, a Stalingrado, a la plaza de toros de Badajoz o a Jerusalén. Con la vulgaridad, con el desprecio total de que es capaz, frente al vencido. Oh Sefarad, tierra de conejos, intratable pueblo de cabreros. Nuestra lengua es la de los imperios que asolaron el planeta con los últimos motivos tecnológicos: falanges de sarisas, bayonetas, bombas atómicas, películas, estudios de mercado, redes sociales. La pobreza (la espiritual no, la otra) es la única lectura que nos depara el futuro vagabundo y estamos condenados a mendigar musicalmente en cualquier idioma y a avergonzarnos de la raza de nuestros privilegios para concitar la compasión benéfica de estados e instituciones.
Y la personal, haced el favor, la vuestra, la del mecenazgo de la gente común, valiente, oh amigos añorados, amantes queridos, público también victimista, cuerpos amados.
Las Víctimas Civiles somos Héctor Arnau (melodías de voz, poesía y aullidos), Pau Miquel Soler (cerebro esférico armónico, multiinstrumentista), Pau Aracil (guitarra y bajo, lo que ustedes manden), Toni Blanes (percusión pertinente), Rubén Marín (guitarra intermitente y concepto) y Ernest Aparici (trompetas de Jericó). Los seis llevamos sobre las tablas (con distintas formaciones) desde el siglo pasado, deambulando por tierras exóticas, extrañas, ofreciéndonos siempre en comunión pasional a nuestro bienamado público, con sumo placer consuetudinario, arrastrándonos, rabiando, atracándonos del delirio y el dolor del conocimiento, atesorando historias y amores y amistades hasta caer rendidos de pena, de miedo y de hambre. Siempre con la música a otra parte: enemigo que se ausenta, música y mucha fiesta.
Ahora nos lanzamos al mercado castellanohablante con fragancia y estupor, reconcomidos por un sueño profético casi conciliador: victimizar rítmicamente a todo los pueblos de la Península Ibérica con deseos políticos inalienables; por ejemplo, reventar las fronteras, a poder ser, las naturales y, sobre todo, las dialectales. Vindicar la provocación y el desenfreno como venganza política ante un mundo hermosamente homogéneo entretenido en guerras delicadas, estudios de posgrado, tristezas pixeladas y pantallas de hormonas radicales. Dinero en calderilla, poca y mala musiquilla.
La gansa pasta la necesitamos para producir nuestro primer disco, humildemente intitulado 40 Años de Éxitos del Posfranquismo Español. En el improbable caso de que podamos volver a abrir las cunetas y señalar el edificante influjo del dictador (¡40 años más de paz!) en nuestro tablero político actual, el montante económico estará destinado a pagar la masterización, la edición física del disco (realizada por la Oficina Arara) y a saldar cuentas con nuestro querido productor artesanal, Cato 14. Y también, cómo no podría ser de otro modo, a organizar nuestra gira mundial hacia el Absoluto Anonimato del mercado latinoamericano. Si la meta era el olvido, nosotros llegaremos antes.
Final, idealmente, querríamos desvincularnos de toda esta ingrata propaganda política (¡oh Parnaso, sacro monte/ oh Aganipe, fuente sacra!) e ingresar en la pureza armónica de cuerdas y de vientos, de ritmos sincopados, de poesía y dadá. Pero Roma no paga traidores y cada vez somos todos más extranjeros y no nos entendemos en ninguna de las lenguas de fuego del terreno y la tibieza de esta civilización tan relativa nos abraza y nos enlaza en cálidos plazos a un futuro hipervigilado en pos de la más cívica emotividad (con perdón liberticida). Cuidado, no cambien de canal, nos encanta la filosofía: nos destruimos para saber que somos nosotros y no todos los demás. Es decir, invitadnos, dadnos alas pecuniarias para vivir, confiad en nuestro punk porque nos sobra carnaval, nos comprometemos a perder todas las guerras y a rechazar todos los parabienes, votadnos y botaremos sobre las urnas rotas y juntos nos sacudiremos la cal viva y bailaremos hacia el crepúsculo de la Civilización Occidental. Y atentos, sinvergüenzas, sibaritas, salvajes, que no estamos tan mal, dejadnos miguitas en el camino del sagrado y vil metal. ¡Nosotros somos y siempre seremos víctimas pero con vuestro sacrificio prometemos resucitar y salvar la Humanidad!
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2 comentarios
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Héctor Arnau
Autor/a
Gràcies, Casimir, pel teu recolzament i per les teues paraules. Estos nadals estarem presentant el projecte per València, Alcoi i Ontinyent. Espere'm vore't allà, abraç!
casimir romero
No és una pregunta ,és dir-vos que conteu amb 30 euros us els fare arribar a traves de Joana Valls no fa falta que digueu el meu nom .... m'estalvieu anar al banc que no m'a
grada .. proposta fresca enmig de la mediocritat dominant